FELIPE MONTEMAYOR EL GRAN CLIPPER REGIOMONTANO


Cuando se habla de elegancia a la hora de batear, inmediatamente surge el nombre de Felipe “El Clipper” Montemayor, ya que el espigado pelotero regiomontano reunía amplias cualidades a la hora de empuñar un bat y pararse frente a la caja de bateadores.


El reconocido jardinero vio la primera luz el 7 de febrero de 1928, en Monterrey, N.L.


Desde su niñez mostró una marcada vocación hacia el beisbol, y aunque de joven tuvo una ligera inclinación hacia el futbol americano, su convicción de beisbolista se reafirmó cuando empezó a jugar en su natal Monterrey con el equipo Manteca Regia de la Liga Otoñal 1947-48.

En 1948 se inscribió como estudiante de la carrera de Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico de Monterrey, pero la invitación que el manager cubano Lázaro Salazar le hiciera para convertirse en jugador profesional lo hizo inclinarse por el beisbol.

Y no se equivocó, Felipe demostró inmediatamente su calidad, razón por la que en esa misma temporada fue el "Novato del Año" en la Liga Mexicana de Beisbol, promediando .330 milésimas, por lo que el mismo Salazar lo firmó para jugar ese invierno en la Liga de la Costa del Pacífico con los Cañeros de Los Mochis.


El regio poseía una fina estampa e inmediatamente se ganó el apodo de “El Clipper”. Si las Ligas Mayores tenían su “Clipper” con Joe Dimaggio, en el beisbol mexicano teníamos el nuestro.


Posteriormente jugó con Mexicali en la Liga Arizona-Texas y posteriormente fue vendido a los Piratas de Pittsburgh, jugando en 1952 con Nueva Orleans en “AA”, donde Bobby Maduro lo contrató para llevarlo a Cuba con el equipo Cienfuegos. En 1953 y 1955 se enfundó el uniforme de los Piratas de Pittsburgh, alineando algunas veces con Roberto Clemente.

Perteneciendo a los Piratas, Montemayor fue opcionado a los Tigres de México en las campañas correspondientes a 1956 y 57; ese invierno jugó con el equipo Oriental de Granada en Nicaragua: el club resultó campeón de la liga y Montemayor impuso un récord al disparar 21 batazos a la tierra de nadie.


Posteriormente retornó a la Liga Mexicana de Beisbol, en la cual estuvo participando hasta 1968, año en que dijo adiós a la actividad como pelotero. Un poco antes, en 1963, el notable beisbolista regiomontano se convirtió en el primer integrante de los Broncos de Reynosa y posteriormente alineó como cuarto bat de los Sultanes de Monterrey en 1965, al posponerse el arribo de Héctor Espino al equipo de los regios.


En los siguientes años figuró como instructor, más tarde y durante muchos años fue columnista de un importante diario norteño, retirándose de la actividad hace unos cuantos años.


Felipe Montemayor fue un grande de los diamantes y hoy es momento de recordar su imagen, sus hazañas y los grandes momentos de su carrera.


El formidable “Clipper” ingresó al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano en 1983 junto a otras grandes luminarias de la pelota.

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